Palabras de Poder
El mantra es un fonema o fonemas que se utilizan como medio para el desenvolvimiento gradual de la conciencia, la interiorización y el intento por irse aproximando a la supra-mente a través del acercamiento a la realidad más profunda de uno mismo. A tal fin, los yoguis fueron concibiendo y ensayando todo tipo de técnicas, en ese intento por trasladarse de la mente conceptual a una mente más intuitiva y capaz, al estar serena y límpida, de reflejar la esencia. La mente tiene una especial inclinación y afición por la palabra, el sonido y la vibración.
En el universo todo es, en último término, vibración. Hace miles de años los sabios de la India ya hacían referencia a los átomos y ponían el énfasis en el aspecto vibratorio, y por tanto fluido, del universo, de tal modo que de lo más ultrasutil, por escala descendente, se llega a lo más burdo y por tanto a los elementos materiales: tierra, agua, fuego y aire. La Conciencia termina individualizándose a través de una corporeidad. El camino del retorno, que sigue el místico, es la vía del ascenso, ir de lo más tosco a lo más ultrasutil.
El cosmos está en incesante vibración. Lo Absoluto es el núcleo del núcleo. El aspecto burdo del sonido es la palabra y por la palabra se puede ir más allá de la palabra. Japa es el nombre que se da a la recitación o repetición de un mantra. Hay que evitar, por supuesto, la recitación mecánica, porque entonces, en lugar de despertar, adormece. Ayuda a estimular potenciales mentales y a lograr la unidireccionalidad de la mente. El mantra es una técnica muy antigua, y que adquiere, sobre todo, especial relevancia en el bhakti-yoga o yoga devocional, toda vez que muchos mantras designan al Absoluto y al recitar el mantra se está invocando, evocando y convocando el poder del Supremo. Hay otros mantras que solo son para potenciar energías internas, desarrollar el poder interior o cambiar actitudes; hay también mantras de carácter muy místico y otros de naturaleza esotérica, como palabras de poder para ser capaces de incidir o penetrar en el universo paralelo y asociarse con las potencias de la supramente o las fuerzas supranaturales. Los mantras dirigidos al Divino tienen por objeto ir despertando la energía devocional o mística al máximo y poder ir más allá de la mente conceptual para conectar con la mente quieta y silenciosa donde se manifiesta el yo más auténtico y sincero, que para muchas tradiciones indias es a la vez personal y transpersonal.
Todo sonido puede ser concebido y utilizado como un mantra, y no solo los fonemas que se han ido concibiendo y ensayando desde tiempos inmemoriales. Los sonidos propios de la naturaleza (el chapoteo del agua, el murmullo de un arroyo, el crepitar del fuego) también pueden ser utilizados como mantras y a través de ellos despertarse un sentido de cosmización. Determinados acordes musicales también pueden ser utilizados como mantras. Mediante la recitación muy sutil e incesante del mantra se llega a absorber la mente en el vacío, y en el estado de abstracción plena se obtiene una especial percepción de ser.
La recitación del mantra o japa puede llevarse a cabo incluso durante la vida diaria y no solo en meditación. Brahmananda insistía: «Japa, japa, japa. Mientras trabajáis, practicad el japa. Haced que la rueda del nombre de Dios gire y gire en torno a todas vuestras actividades».
El mantra puede recitarse verbal, semiverbal o mentalmente. Tiene mucho más poder transformativo cuando se ejecuta con plena atención y no mecánicamente, por tanto, la recitación debe ser muy atenta, con la mente interiorizada y evocando lo que el mantra designa. Mediante la recitación de un mantra, el practicante aprende a desconectar de sus envolturas psicosomáticas, a silenciar la mente y a conectar con la sutil vibración más allá de la mente ordinaria. Hay innumerables mantras, y algunos de ellos ni siquiera son una palabra que tenga un significado concreto, en tanto que otros sí lo tienen. Hay mantras de una sola palabra y mantras de varias palabras. El mantra de los mantras es Om, que designa y representa la vibración del Ser o Absoluto. Es un mantra muy musical y utilizado desde el albor de los tiempos, que puede asociarse a la respiración. Se recita «Om», alargándolo, al inhalar, y «Om», alargándolo, al exhalar. Una vez por inhalación y otra por exhalación.
Lo inmanifiesto o Absoluto emitió una vibración, que como tal era sonido, al manifestarse. Es el denominado sonido inaudible o sonido del Absoluto. Estas vibraciones ultrasutiles fueron creando, en descenso y expansión, otras menos sutiles o más burdas. Del sonido inaudible se va llegando al sonido audible y, finalmente, al sonido más tosco: la palabra.
El sonido es vibración; la palabra es vibración. En el mantrayoga se utilizan los sonidos y determinados fonemas para conseguir:
• Actualizar energías latentes.
• Desarrollar la concentración.
• Incrementar la capacidad de interiorización.
• Frenar las ideaciones mentales e inhibir los pensamientos.
• Cultivar simientes positivas mediante la recitación del mantra y estando atento a lo que designa.
En el mantra-yoga al sonido primordial se le denomina Nada, que es el sonido surgido de la primera pulsión del Absoluto una vez se manifiesta mediante su poder dinámico. El Ser Estático se hace dinámico gracias a su poder cinético, la Shakti. Entonces surge vibración y sonido. Mediante la concentración intensa en el sonido o mantra se inhibe la mente ideacional y se consigue su plena absorción. El sonido o mantra tiene un gran poder para ir absorbiendo la mente y consiguiendo que, cuando se extasía, se manifieste la luz del ser interior. La mente es muy ruidosa, pero con la recitación del mantra se va fijando en el mantra mismo, y al final va incluso más allá del mantra.
La recitación de un mantra va introvertiendo la mente y desplazándola a su fuente, disipando la ignorancia de la mente y estimulando los potenciales místicos. Así, el mantra es la llave que abre la puerta hacia otro modo de percibir y de percibirse. El mismo éter tiene un sonido suprasensible y el movimiento de las partículas produce su propio sonido. Cuando la mente se absorbe en el sonido ultrasutil, deja de ser mente ordinaria y se consigue un estado especial de consciencia que se denomina unmani o no mente.
Porque hay creación, hay sonido. En lo inmanifiesto no hay ni vibración ni sonido. Los diferentes sonidos son el resultado de distintas vibraciones. Los sabios, mediante su propia experimentación, fueron descubriendo qué sonidos o mantras son los más poderosos para la transformación espiritual.
Cada modalidad o rama del yoga se sirve de sus propias técnicas como instrumento transformativo y de desarrollo de la consciencia. La del mantra-yoga es la recitación del fonema místico.
Mediante la recitación de algunos mantras, el practicante trata de llevar a cabo la identidad de su yo real con el Absoluto. El mantra sirve así de conexión. Apoyándose en la recitación mántrica, el mantra-yogui trasciende la mente dual y aspira a la unidad. También los mantra-yoguis utilizan el mantra para superar el pensamiento ilusorio y lograr que la mente se silencie y pueda estar así, interiorizada, en mejor disponibilidad para sentir la verdadera realidad interna. Del mismo modo que el enamorado repite el nombre de la amada y así la evoca más intensamente, el mantrayogui se sirve de la recitación del mantra para dirigir la mente al Absoluto o al propio ser interno.
A través de la recitación del mantra, o palabra mística, se van conquistando los niveles más elevados y profundos de la consciencia. El mantra es como una fecunda semilla que se arroja a los abismos de la mente para que fructifique y modifique positivamente la personalidad del practicante. Muchos yoguis me han dicho en la India: «El mantra es bálsamo, néctar, estímulo, fuerza interior».
Mediante la recitación del mantra la mente se va desprendiendo de los objetos externos y se repliega sobre sí misma. El desestabilizador mundo exterior y sus nocivas influencias se desvanecen durante unos minutos y el practicante encuentra reposo y refugio en lo profundo del santuario de la mente quieta. El mantra se adhiere a la sustancia mental, inunda la vida anímica de la persona con toda su potencia y significado, modifica el carácter y proporciona salud psíquica y psicosomática. La mente, tan a menudo dispersa, se va unificando y el entendimiento se esclarece liberándose de tensiones y de velos. El mantra ayuda a prevenir estados aflictivos de la mente y a mutar la conciencia, y se convierte en un vehículo para explorar el universo interior. Sus vibraciones movilizan vibraciones latentes y las actualizan.
El mantra es la ciencia sagrada de las palabras y es un yoga muy antiguo, pues, de hecho, el mantra de los mantras Om ya aparece en los Vedas.
Del sonido ultrasutil, o sabda, parten todos los sonidos; de la primera pulsión o vibración han surgido todas ellas. El sonido y la palabra se tornan transformativos y liberadores. No es de extrañar que se hayan utilizado en innumerables sistemas filosóficoreligiosos.
El mantra invita a la evocación de aquello que el mantra designa y es vehículo hacia la naturaleza interna esencial. Al recitarlo con atención y sentimiento, se dejan huellas positivas en la sustancia mental.
El mantra canaliza las energías mentales y logra así la unidireccionalidad de la consciencia hacia su propia fuente. Hay mantras con significado y otros que están exentos de conceptualidad para llevar la mente a una región supraconceptual. Se utiliza sólo la vibración. Para los kundalini-yoguis se trata de un medio muy eficaz para activar las potencialidades de los centros de energía; en cualquier caso, la eficacia del mantra será tanto mayor cuanto más purificada esté la psique.
Si se ejecuta correctamente, el mantra penetra hasta las esferas del subconsciente y deja impresiones subliminales en su lecho; tiene un poder alquímico y transforma impresiones nocivas en laudables o beneficiosas. Ordena, limpia y tranquiliza el subconsciente, además de ayudar a prevenir y a frenar los automatismos mentales. Los yoguis dicen: «Repite el mantra con sincera motivación. Deja que impregne hasta la última fibra de tu ser.Absórbete allá donde el mantra surge en el testigo de la mente. Identifícate con el mantra, vívelo, satúrate de su significado. Así, el mantra dará todos sus frutos y a través de la palabra llegarás a la Conciencia Pura más allá de las palabras».
De acuerdo con muchos maestros, la vibración del mantra no sólo alcanza a la mente, sino también al cuerpo, al cuerpo energético e incluso a las unidades subatómicas al ser vibración. De este modo, el mantra puede generar una corriente purificadora de todo el cuerpo y despejar de impurezas los conductos energéticos o nadis.
Siguiendo el hilo del mantra, vamos más allá de la palabra articulada y del pensamiento conceptual y llegamos a la fuente de la conciencia y al testigo o veedor. El mantra nos ayuda a absorbernos en el ser interno. Por ello hay yoguis que aseveran: «A través del mantra llegamos a la fuente de los pensamientos y experimentamos al testigo de la mente». Una recitación atenta e interiorizada conduce detrás de la mente, hacia la clara consciencia más allá del escenario de la mente pensante. A medida que uno se ejercita con asiduidad, la mente se vuelve hacia dentro, se absorbe en su propia esencia. El practicante comienza a percibir al que recita el mantra, empieza a conocer al conocedor del mantra. El meditador se convierte en aquello que el mantra mismo representa.
La recitación del mantra libera de impurezas. Se requiere una recitación intensa y motivada. Hay muchas clases de mantras, pero los más importantes son los que evocan el ser interno o hacen referencia al Alma Cósmica. El mantra es, pues, una llamada a la propia esencia más allá de la personalidad o lo aparente. Swami Sanchidananda me dijo: «Al repetir el mantra, es necesario también pensar a la vez que el Ser está en nuestro corazón y que se manifestará en uno mismo y en todo el Universo».
El mantra, como palabra pronunciada, opera a través de las vibraciones físicas, pero, mentalizado, opera a través de las vibraciones también psíquicas y más sutiles. Más allá aún, cuando la palabra más se aproxima al Logos primordial, al sabda, el sonido va operando a niveles más y más ultrasensibles en un tipo de vibración que escapa no sólo a nuestra captación, sino incluso a nuestra comprensión. Al recitar el mantra, la mente trata de elevarse a niveles de vibración más alta, más expansiva, saliendo de los niveles de vibración baja y contraída. La mente puede abrirse a arquetipos reveladores, como me ha indicado más de un maestro, y pasar del sonido audible al sonido inaudible, del sonido cotidiano y ordinario al sonido cósmico y supramundano.
Hay también mantras con finalidades esotéricas y terapéuticas, pero los yoguis valoran los mantras que invitan a la manifestación del ser interior. Hay numerosos mantras para denominar a aspectos distintos del Absoluto, incluso a su potencial dinámico o Shakti. El mantra es también una especie de poderoso recordatorio del Absoluto, y al recitar un mantra referido a él, se traza un puente entre la mente individual y lo cósmico. Hay yoguis que dicen que los mantras vibran en determinadas longitudes de onda que afinan la conciencia y limpian la mente, purificando así el entendimiento. La vibración del mantra armoniza la mente y el cuerpo, pero también el cuerpo etéreo o de energía, desbloqueando sus nudos energéticos y logrando una circulación más libre y armónica de las energías.
Significado de los Mantras
Es un mantra…
Está compuesto por el mantra universal OM y por la palabra sánscrita Shanti que significa Paz. Es un mantra védico que suele utilizarse al principio de una meditación o clase de yoga para crear un ambiente tranquilo. Generalmente se recita tres veces: Om Shanti, Shanti, Shanti. También se utiliza como deseo de la paz individual, colectiva y universal, para la protección, las bendiciones, la unidad y trabajar hacia un objetivo común. Se cree que cantar Om Shanti brinda paz y bendiciones a todos los seres (vivientes y no vivientes) en cada rincón del universo. Meditar con este mantra aumenta la conciencia de unidad e interconexión con el todo.
Es probablemente el mantra más repetido desde la noche de los tiempos. Es la evocación-invocación-convocación de la Consciencia Despierta, del Ser interno, la naturaleza real que reside dentro y fuera de nosotros. Es la fórmula mística que apela a nuestra semilla de iluminación, a nuestra identidad original. Se puede recitar independientemente de la respiración o bien repitiéndolo una vez por inhalación y una vez por exhalación, tratando de interiorizarse tanto como sea posible, pero lo importante es la motivación de reencuentro con la naturaleza original y enfocarse más y más hacia el testigo de la mente, quedando absorto en él mismo, conectando con la pura presencia de ser. El mantra significa «Me inclino ante mi ser interior». Shiva es la Consciencia inafectada, la más alta sabiduría y amor, el Ser.
Es el poder de la joya en el loto, de la energía prístina y poderosa de la gema en el inmaculado loto que no puede ser afectado. Somos gema y somos loto en nuestra naturaleza original, somos fuerza indestructible y clara consciencia inafectada. Disponemos del brillo omniabarcante del diamante; de la inafectación del loto. Cuando apelamos a nuestra naturaleza original y la vamos manifestando, surge el brillo del diamante, iluminador, y la pureza del loto, rescatamos todo nuestro poder y sabiduría, el Conocimiento Supremo (prajña) y los medios para llegar a él (upaya).
Es un mantra de poder y energitización. Golpea el centro solar en la boca del estómago. Designa esa gema poderosa que es la energía Shakti y que fluye por nosotros y nos da la vida. Se recita muy vigorosamente con la mente, invocando el poder de la energía cósmica. Puede mantralizarse visualizando el despliegue de la energía kundalini por los diversos canales y centros de energía-consciencia del cuerpo sutil. La hache se aspira. Hum se alarga. O sea: Hummmm Mani Shakti.
Hamsa es un mantra universal, el mantra más natural, más espontáneo, que repetimos inconscientemente con la respiración de quince a veinte veces por minuto. Inhalación y exhalación producen un sonido, un mantra. Ham al inhalar y sa al exhalar. Es el mantra de la respiración. Desde que nacemos hasta que morimos se repite por sí mismo, a lo largo de nuestra vida, millones de veces, este sonido inaudible de la respiración, que el yogui convierte en mantra para serenar y concentrar la mente y también para tener la experiencia de ser. Para trabajar con este mantra, proceda del siguiente modo: Adoptada la postura de meditación, respire con toda naturalidad. Siga mentalmente el proceso de inhalación. Al inhalar, mentalmente repita HAM, y al exhalar, SA. HAMSA, HAMSA, HAMSA… Se trata de estar muy atento a la recitación del mantra, pero también de poner especial atención para captar el instante fugaz en el que ham se funde con sa (gozne entre la inhalación y la exhalación) y sa se funde con ham (gozne entre la exhalación y la inhalación). No pierda ningún detalle de la inhalación y la exhalación. Absórbase completamente en el mantra y en la presencia del ser. Al principio puede verbalizarse el mantra, pero luego se detiene toda verbalización y simplemente se percibe el sonido mántrico de la respiración. De ese modo se frenan los automatismos mentales y se capta lo que está más allá de los mismos. Se afina la percepción de ser, la presencia de sí mismo más allá de la maraña de los pensamientos. Por ello los yoguis meditan en este mantra natural o espontáneo y lo utilizan como medio para silenciar su mente y aprehender la esencia que se oculta detrás de la misma.
El mantra significa YO SOY y pretende la experiencia pura y desnuda de ser, la presencia ininterrumpida de ser en la consciencia, la vivencia escueta de sí mismo. Al repetir el mantra, el meditador estimula su consciencia de ser y se absorbe plenamente en ella.
El mantra Om Ram Ramaya Namaha se utiliza para el balance, la salud mental y emocional, la sanación física, la energía, la fuerza y el bienestar. Lord Rama es un dios hindú que representa el arquetipo de la vida virtuosa y se asocia con el rol del héroe. Este mantra tiene una cualidad mística, ya que se dice que repetirlo brinda una sensación de dicha sobrecogedora. Además, tiene la capacidad de limpiar los canales energéticos y contiene la semilla del sonido para el Manipura chakra en el plexo solar.
Es el poder de
Es un mantra
Significa: IDO, IDO, DEJADO ATRÁS, DEJADO COMPLETAMENTE ATRÁS: TAL ES SABIDURÍA. Tal mantra se repite con la actitud poderosa de dejar atrás el fardo condicionante de todo lo anterior, arrojar por la borda las vivencias negativas, los venenos de la mente, traumas y frustraciones pretéritas, expectativas fallidas, represiones, viejos patrones de conducta, condicionamientos y acumulaciones, puntos de vista y adoctrinamiento, apariencias e ilusiones. Abandonar definitivamente las memorias, los lastres psicológicos, los hábitos y moldes mentales. Abandonar los apegos, las aversiones, los subterfugios, los escapismos y autoengaños. Abandonar la ilusión del ego, la máscara de la personalidad, las aaitudes de contracción y autodefensa.
Al repetir el mantra nos mentalizamos y motivamos para sacar toda esa basura fuera de nosotros y nos comprometemos con nosotros mismos a mantener la mente nueva, fresca, renovada a cada momento, de instante en instante, interesados pero inafectados.
Es el mantra de Tara, significa «Me inclino ante ti Madre de la Sabiduría». Tara es el aspecto más benevolente y amoroso de la energía femenina cósmica. Se recita con mucho sentimiento y confianza, respeto y humildad y es utilizado por quienes quieren invocar a la energía en su aspecto femenino, como la madre cósmica, la diosa que nos ayuda a cruzar de la orilla de la oscuridad a la de la luz, de la de la nesciencia a la de la sabiduría. Significa también amor y compasión, benevolencia e indulgencia.